Opinión

El abogado no es su cliente

Hay una frase que se repite tanto en los actos colegiales que ha perdido casi todo su filo: «no se puede identificar al abogado con su cliente». La decimos con la boca pequeña, como quien recita una jaculatoria, y seguimos a lo nuestro. El problema es que, mientras la repetimos sin escucharla, en la calle, en los platós y en algunas tribunas institucionales ocurre exactamente lo contrario. Y conviene detenerse, porque lo que está en juego no es la comodidad de un gremio, sino uno de los tornillos que sostienen el Estado de derecho.