Cada vez que un abogado copia un contrato, una demanda o un dictamen médico forense en el cuadro de texto de una IA —jurídica o generalista— está haciendo algo mucho más serio de lo que parece: está sacando de su control información amparada por el secreto profesional y entregándosela a un tercero. La mayoría no sabe muy bien qué ocurre después. ¿Se queda ese texto en un servidor? ¿En qué país? ¿Se usa para entrenar el modelo? ¿Quién más puede llegar a verlo? ¿Y si el servidor sufre una brecha de seguridad?
No es…
El sector jurídico tendrá por primera vez una feria propia dedicada a la tecnología que…